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Cultural
Hacia una universidad pedagógica
La pedagogía de la universidad se encuentra en una encrucijada, determinada por la necesidad de iniciar un proceso que le permita, además de su función formativa, redescubrir su función educativa. Para que la universidad participe en la tarea de construir un nuevo tipo de vida, de hombre y de sociedad, es imprescindible crear en ella nuevos modos y estructuras educativos. Una coherente metodología del aprendizaje y de la enseñanza.

LA EDUCACIÓN TRADICIONAL DE NUESTRAS UNIVERSIDADES Y LA EDUCACIÓN MODERNA

1. En la educación tradicional la sociedad transmite su patrimonio cultural o el conjunto de contenidos que considera valiosos; ese conjunto es reducido previamente a ideas o conocimientos; estos se depositan en los libros; de los libros pasan a la cabeza del maestro y de esta al depósito de conocimientos o la cabeza del alumno o a la memoria. La inteligencia es reducida a memoria donde se cargan datos, ideas, conocimientos, etc. Para la educación moderna el hombre es concebido como organismo inteligente en acción con su medio. Aprender es resolver problemas vitales. Al resolver estos problemas se habrá tenido una experiencia. Dentro de esa experiencia se habrá producido un aprendizaje, un más, un crecer. Ese crecer es educación.

2. En la educación tradicional el eje de la actividad escolar está en el docente, y lo que producirá es enseñanza. Cuando uno entra en una clase cualquiera, verá que el que está actuando, habla y dice lo que debe hacerse es el maestro. Lo que debía descubrirse, lo importante, lo verdadero ya ha sido hallado de modo definitivo y está en el libro. Al alumno le corresponde aprenderlo, repetirlo. En la educación moderna el eje de la actividad escolar se desplaza hacia el alumno, y será más importante desarrollar habilidades deseables del mismo. Ello supone que el profesor desarrollará ciertas habilidades que le permitan guiar o conducir el aprendizaje.

3. En la educación tradicional lo importante es la transmisión del profesor; si el alumno no aprende, no es problema del profesor porque este ha cumplido con su deber, presentando ideas a la inteligencia. Es autocrática no sólo porque el profesor es el que manda sino porque la verdad ya ha sido hallada por grandes hombres que están en los libros y que sólo el profesor sabe. En la concepción moderna de la educación se puede decir que hay democracia porque el agente de su propio aprendizaje es el mismo alumno, se les hace conocedores de los fines y se comparte con ellos responsabilidades.

4. La educación tradicional transmite conocimientos rígidos, verdades definitivas, culturas estáticas. Lo que se aprende mantiene vigencia mucho tiempo. Sin embargo lo que se transmite hoy cambia y se mueve demasiado. Vivimos una cultura dinámica, cuya característica es la gran movilidad de sus verdades.

5. En la concepción tradicional, el fin de una clase o de una lección es sólo conocido por el educador. El alumno no tiene idea de hacia dónde se dirige, ni para qué tiene que estudiar el tema. En la educación moderna el alumno debe saber el sentido y la finalidad de lo que hace.

6. En la concepción tradicional la clase y la lección se reducen a una repetición. Repite el profesor y repite el alumno. Por eso la duración de una clase o una lección está regulada en un tiempo determinado (cuarenta y cinco minutos), porque la resistencia de la mente no puede captar más datos fuera de ese tiempo. En la educación moderna, la lección horaria es reemplazada por sesiones de trabajo que se rigen por distintos criterios.

De aquí que el objetivo del examen en la educación tradicional consistirá fundamentalmente en comprobar conocimientos, pero de hecho se comprueba sólo la memoria. No se interesa por averiguar qué puede hacer el alumno con esos datos e informaciones, y mucho menos para utilizarlos. Pero lo que el alumno "aprendió", habrá perdido apenas haya terminado el examen. Lo aprendido sólo sirvió para la vida del aula y sus leyes, pero no para la vida y la realidad. Para la educación moderna sin embargo, el examen busca comprobar si las experiencias tenidas han quedado como aptitud, como capacidad para actuar y resolver nuevos problemas.

La educación popular

Una corriente importante de la didáctica actual constituye lo que algunos autores llaman la antididáctica, que antes que negar la didáctica, se trata de un nuevo movimiento teórico de enfocar la didáctica. En nuestro país y en América Latina se lo conoce más bien por Educación Popular y se la practica a lo largo y ancho de las comunidades pobres del continente. Paulo Freire es uno de sus principales autores, fuente de la que beberán otros. Sus objetivos constituyen la concientización, resultado de la acciónreflexión del hombre sobre sí mismo y sobre la situación en la que se encuentra inmerso. Este proceso produce un cambio en la conducta, lo que luego llevará al compromiso de romper con las estructuras establecidas por ser mecanismos de poder dominantes sobre el hombre. En cuanto al acto didáctico se propugna un cambio en la relación profesor-alumno-materia.

Se rompe todo vínculo dependiente del docente o el discente entre sí y con la materia objeto de conocimiento. Si bien esta corriente didáctica cuestiona muchos aspectos de la didáctica moderna, tampoco creo que sean incompatibles. De hecho tanto en mi trabajo docente en la universidad como en las comunidades pobres, suelo combinar ambas didácticas con muy buenos resultados.

El modelo de hombre-persona-sociedad que produce

Como se podrá apreciar, las falencias de la educación tradicional no están sólo en los objetivos, métodos, contenidos, actividades y estrategias de la enseñanzaaprendizaje, sino también en el modelo de hombre-persona-sociedad que produce. Una persona incapaz para su desempeño ulterior en la vida, un amputado, pues dicho modelo, si bien no anula el desarrollo de ciertas capacidades, las impide. En el modelo tradicional la educación es un cambio cuantitativo de conocimientos, un aumento en el monto. Para la educación moderna, la educación es un cambio cualitativo en la conducta.

Sin embargo, estas dos concepciones de la educación, si bien son diferentes, no son contradictorias, no son antagónicas. Muchos de los aspectos de la educación tradicional son válidos y se pueden integrar a la educación moderna.

Conclusión: una universidad pedagógica

En la Universidad Nacional especialmente, se ha iniciado un proceso de incorporación de una pedagogía y una didáctica modernas. Por su naturaleza misma su avance es muy lento y llevará muchos años adecuar los programas de estudio y la capacitación de los docentes. Pero no hay otra alternativa, es el único camino que nos puede conducir a hacer de la universidad una institución que produzca hombres no sólo adiestrados, sino fundamentalmente capaces de interpretar la realidad y de transformarla.

Prof. Ab. Alberto Alderete, Egresado de Cursos de Post Grado en Didáctica Universitaria y en Metodología de la Investigación.

Fuente: Diario ABC Color. 30/07/06